jueves, 20 de junio de 2013

El 14-Z, un DNI con ínfulas de casta y propensión al misterio







El misterio que envuelve a un singular documento nacional de identidad conocido en los mentideros como el ‘14 Z’, así como las confusiones, erratas, yerros o quien sabe si mentiras cuyo uso ha propiciado, es un tema que se les está yendo de las manos, tanto al ministerio de Hacienda como al Gobierno de la nación. Como muestra un botón, pues no hay mas que ver como el chulesco Montoro titubeaba hace dos días al justificar unos errores que provocaban hilaridad por su falta de credibilidad y, lo que es peor, la posibilidad de que en verdad nada supiera el ministro de Hacienda de un tema del que nadie le haya informado todavía.


Conforme el affaire 14-Z  va adquiriendo una envergadura propia de los asuntos calificados como “materia reservada", se impone la necesidad de una comparecencia de Mariano Rajoy en mangas de camisa, con cara de estar fatigado aunque muy seguro de lo que hace; en una sala con muchos monitores donde enloquecidos técnicos trabajen día y noche tecleando y manejando ratones como en los prologómenos de un lanzamiento espacial. Tal vez no estaría de mas que un meditabundo Iker Jiménez apareciera fugazmente, como quien no quiere, divagando por la sala de control mientras una voz en off informa que el presidente le ha requerido como asesor personal.


Lo tangible y lo intangible

Vayamos a los hechos que son tangibles, o al menos lo están siendo hasta el momento presente. 
El ministro Montoro ha hablado de errores, pero no ha aclarado nada al respecto.
¿Cuales son esos errores? 
¿Tal vez la concomitancia de que varios registradores de la propiedad, sin conocerse entre si, hayan diligenciado de un modo simultáneo unas ventas de inmuebles, todas falsas por haber sido cursadas utilizando el DNI de la infanta Cristina? 
¿Cómo explicar un fallo colectivo tanto o más improbable como que Belén Esteban reciba el premio Nobel de cultura, entre otras cosas porque es un premio que no existe?  



Pero más allá de lo tangible, surge una pregunta crucial, misteriosa y hasta peligrosa: ¿Y si no hubiera ningún error sino sólo un desliz al quedar al descubierto ciertas estrategias y tratamientos especiales para con una familia que, por ahora, conviene siga siendo intocable?


Consecuencias del  'affaire 14-Z'

Sea como fuere, surgen dos graves consecuencias a partir de este affaire 14-Z: la primera es que las tragaderas de los ciudadanos empiezan a atascarse en medio de una situación de recortes y de unos impuestos insoportables; y la segunda, que Hacienda pierde credibilidad y fiabilidad conforme se percibe que –como la justicia– puede que no sea igual para todos.
Porque, si se medita reflexiva y razonadamente, es fácil llegar a dos conclusiones, a saber cual más peligrosa: o bien la Agencia Tributaria manipula a su antojo los datos, con intrascendente futilidad y con una inoperancia contraria a su ostentación de rigor, o bien, en el affaire 14-Z se ha actuado por inconfensables y perversos motivos que, por un descuido –o quien sabe si por sabotaje– han trascendido a la opinión pública.


La bola de nieve

Y claro, tal y como está el patio, la propensión al chismorreo, que es inherente a nuestra idiosincrasia, ha desatado una sarta de bulos que se convierten en bolas; pero no bolas de trola o de mentira sino de bola de nieve que avanza hacia abajo por la ladera de los despropósitos y que crece con el cúmulo de las especulaciones que en su acometida promueve.


Colofón

Hoy por hoy, pensar todavía es gratis, y especular aun no es pecado, ni tampoco delito, siempre y cuando se haga al amparo de la fantasía, el sarcasmo y con una buena dosis de vocablos tipo presunto, hipotético o supuesto precediendo a cada elucubración de quienes están hasta los mismísimos de todo en medio de un circo pestilente donde, no lo olvidemos, por haber, hubo hasta elefantes por mucho perdón que por ellos se pidiera a posteriori.


Punto y final

Antes del preceptivo punto y final, citaré unas declaraciones del portavoz del sindicato de los Técnicos de Hacienda (Gestha), José María Mollinedo, quien en unas declaraciones a Europa Press, ha manifestado que que aunque siempre se puedan cometer errores, trece errores, con notarios y con registradores distintos implicados es muy extraño e inaudito: "Errores siempre se pueden cometer, pero trece veces es muy fuerte y que trece notarios distintos se confundan con un DNI y, además, con el mismo DNI, es muy extraño", dijo textualmente el portavoz en cuestión.  



Alberto Soler Montagud


1 comentario:

  1. Es que 13 es un número todopoderoso.... ;o)

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