lunes, 23 de marzo de 2015

Ha muerto Moncho Alpuente








Hace un par de días mientras leía en prensa tu artículo de la sección “Cabeza de ratón”–que nunca me pierdo– no tenía ni idea de que era tu última columna de opinión, dedicada en esa ocasión a denunciar a la oligarquía rica europea en su asfixia programada contra los pobres griegos, pobres de solemnidad en tantos aspectos, y a ese chocolate del loro que es la deuda helena para Alemania y sus socios .

Querido Moncho, me encantó como te mostraste sarcástico, cruel e inteligente, una vez más, en tu póstumo artículo que acertadamente titulaste “La peineta griega”. Que gusto me dio leer cómo supiste lanzar un puñetazo directo al altanero orgullo de los poderosos, justo donde más les duele. Extraigo un fragmento: “...es una provocación intolerable, proteger a los parados, pagarles la luz a los insolventes y subir el salario mínimo mientras los acreedores sufren tremendas penalidades pensando que nunca van a cobrar lo que les deben porque los griegos derrochadores e irresponsables se van a gastar lo que no es suyo en los pobres ¿habrase visto tamaña ofensa?”.

Sábado 21 de marzo de 2015; quien te lo iba a decir –y quien nos lo iba a decir– que mientras disfrutabas de unos días de asueto con tu mujer en Canarias, un puñetero infarto te arrebataría la vida de cuajo a la injusta edad (siempre es injusta la edad que el destino depara para la muerte de cada cual salvo contadas excepciones) de 65 años. Nos has dejado consternados conforme nos íbamos enterando de que habías subido por última vez a tu Seiscientos –¡adelante hombre del 600!– y hacer tuya la carretera nacional más larga, esa que conduce a la eternidad donde pervivirás en la memoria de quienes siempre te recordaremos a través de tu legado.

Aquellos que por edad comparten generación con nosotros entenderán lo que nos tocó vivir en nuestra personal lucha contra el franquismo y sus últimos, pero no por ello menos duros, coletazos. Aunque poco al poco, las libertades hcieran innecesarias las triquiñuelas con que tocaba sortear a las censuras de la dictadura en la lucha y compromiso con esas libertades que soñábamos hacer nuestras, tú has mantenido hasta el final esa inteligente sorna a la que has permanecido fiel incluso cuando ya hace años que no hace falta recurrir a la ironía, la socarronería, el retintín o la doble intención para engañar a los censores.

Música ("Desde Santurce a Bilbao blues band”…); Radio (“Sopa de ondas”, “Calles de Babilonia”…); TV (“Popgrama”…); Teatro (“Castañuela 70”, “Castañuela 90”, “Federico”…), Periodismo en prensa escrita así como un montón de libros publicados en tu faceta de escritor.

Ese es tu legado.

Descansa en paz Moncho, aunque mi deseo sería que nos hubieras regalado unos decenios más de guerra.




Alberto Soler Montagud
Médico y escritor

miércoles, 25 de febrero de 2015

Venezuela, un gobierno ‘maduro’ pero poco democrático






Considero inadmisible que ciertos gobiernos se autodenominen democráticos, pero aun más que sean considerados como tales por quienes miran hacia otro lado cuando se encarcela a sus disidentes y cuando se reprime con violencia a la población en las manifestaciones donde no se vitorea al oficialismo sino, por el contrario, se expresa el desacuerdo con el modo en que se es gobernado.


Viene esto a colación de la muerte, ayer martes 24 de febrero de 2015, de un estudiante de catorce años al recibir un disparo en la cabeza durante una manifestación en el Estado de Táchora (Venezuela), la misma región donde hace un año murieron 43 ciudadanos en el curso de varias protestas populares antichavistas.

Es igualmente inadmisible que verdaderas democracias mantengan conniventes e hipócritas relaciones diplomáticas y comerciales con países donde no se respetan ciertos derechos humanos y las libertades brillan por su ausencia.


Del mismo modo, censuro a los grupos ideológicos que se resisten a condenar claramente sucesos como el descrito o recurren a peregrinas explicaciones para justificar tropelías como la acaecida ayer en Venezuela.

Contrasta que la ministra de Interior venezolana declarara, tras los disturbios, que «un oficial de la Policía Nacional Bolivariana presuntamente implicado en el hecho, y quien declaró haber efectuado un disparo al estudiante con una escopeta con municiones de goma, fue pasado inmediatamente a la orden del Ministerio Público para establecer las responsabilidades», mientras que el presidente Nicolás Maduro hablara claramente del «asesinato» de un niño en el curso de unos actos que «estaban [generando] violencia», todo ello pocas semanas después de que el propio Gobierno de Venezuela que él preside autorizara el uso de armas de fuego en las manifestaciones.






Si ya es difícil de digerir que el jefe del Ejecutivo de una nación asegure que su fallecido predecesor, Hugo Chávez, se le apareció en forma de pajarito y que él sintió «su espíritu como dándonos la bendición», más llamativo y contradictorio me resulta que desde el Partido Popular, por poner un ejemplo de incoherencia, se condenen ciertas prácticas antidemocráticas en Venezuela al tiempo que el Gobierno que preside Mariano Rajoy permite la exportación a Venezuela material antidisturbios que sirve para reprimir manifestaciones como la que ayer acabó con la vida de un niño.

Cuánta hipocresía y con cuanta ligereza se utiliza por muchos el término democracia.



Alberto Soler Montagud
Médico y escritor

viernes, 20 de febrero de 2015

Rafael Prats Rivelles - In Memoriam (1943-2015)






El 18 de febrero de 2015, murió en L´Eliana (Valencia) 
el crítico de arte, escritor y periodista, Rafael Prats Rivelles



Querido amigo Rafa:

Me encuentro sentado a una mesa en el pub donde cada tarde meriendo un café con leche.

Perdona que te escriba a través de mi teléfono móvil. Me consta que un veterano periodista como tú considerará una herejía que recurra a tan atrevida modernidad para convertir en palabras las ideas, pensamientos y sentimientos que hoy brotan de mi corazón tras conocer tu repentina ausencia.

Te anticipo que, intencionadamente, pienso a recurrir a la manida metáfora de comparar la vida con un viaje. Imagino que tan trasnochada comparación te parecerá algo cursi, pero intuyo que sabrás disculparme como siempre que has tenido la deferencia de estar de acuerdo conmigo, incluso cuando me has corregido sin que yo me percatara de que, además de amigo, ejercías como ese maestro y referente que siempre has sido para mí.

Como decía Serrat, desde ayer por la tarde, cuando supe de tu muerte, "no hago otra cosa que pensar en ti" y en el viaje que has decido emprender después de estar varios meses despidiéndote de quienes te queremos y nos negábamos a aceptar una realidad que, tarde o temprano, amenazaba con materializarse, como finalmente ha sucedido, súbitamente, cuando todo hacía prever que aun estarías unos años más con nosotros.

Hoy estoy mas convencido que nunca de que la vida es como un largo viaje en tren. Con estaciones y con destinos que pocas veces decidimos y para los que siempre deberíamos estar preparados. Según he ido aprendiendo de la experiencia, en cada trayecto de ese inexorable viaje, es preferible equivocarse al elegir una ruta que no bajarse del tren por impotencia o confiar que sean otros quienes decidan por nosotros.
También he asimilado que conseguir una plaza confortable puede servirnos de ayuda para desempeñar con más confort nuestros cometidos, pero a sabiendas de estar dispuestos, por si llegara el momento, a viajar en asientos de madera o incluso ir sentados en el suelo si las circunstancias así lo impusieran.

Estas son reflexiones que hemos hecho juntos muchas veces y, en cierto modo, enseñanzas que he aprendido de ti cuando me contabas tus experiencias profesionales y tu peregrinar por emisoras de radio y periódicos en tu lejana juventud, unas veces con más incomodidades que otras pero siempre con éxito y trabajando según el dictado de tu conciencia y, sobre todo, con una ética intachable y con una ilusión a prueba de bombas para que nada ni nadie pudiera arrebatarte tus ides, tu bonachona socarronería y tu inteligente sentido del humor.

Hemos hablado en diversas ocasiones, querido Rafa, de lo importante que es saber recuperarse ante la adversidad y lo útil que resulta aprender de la experiencia para llegar ser tan sabio como tú lo eras.
Me consta que el último trayecto de tu viaje, mi buen amigo, ha sido largo y denso en sufrimiento aunque injusta y relativamente breve si consideramos que merecías haber conocido unas cuantas estaciones más en las que haber disfrutado y hacernos disfrutar con tus experiencias aunque te fuera cada vez más difícil conciliar el ritmo de tus posibilidades con las exigencias de unas circunstancias que tu debilitado cuerpo necesitaba fueran cada vez más serenas y pausadas.

En tu última etapa me resultó obvio como ibas asumiendo (a veces consciente y otras inconscientemente) la cercanía de tu meta y que, mas tarde o más temprano, te verías forzado a abandonar tu vagón con la dignidad que siempre te ha caracterizado, algo que finalmente has hecho con la certeza de haber sido un honesto y digno viajero que ha vivido y ha dejado vivir; que ha querido y se ha dejado querer; que ha estado donde debía estar y que ha dejado huella y simiente en ese tren de la vida que, desde ayer, seguirá su camino sin ti pero lleno de ti, de tu obra y de todos esos recuerdos que, quien sabe si algún día, en algún lugar que no sé si existirá, podremos disfrutar juntos de nuevo si el destino así lo decidiera.

Sin duda, amigo Rafa, haber compartido un trocito de mi vida contigo ha sido un privilegio. Sólo por estas prerrogativas y por la existencia de personas como tú es por lo que merece la pena vivir aunque, a veces, la vida nos parezca tan injusta.

Buenas noches, buena suerte y feliz viaje.


Tu amigo

Alberto Soler Montagud

miércoles, 11 de febrero de 2015

¿Y si Eduardo Madina hubiera ganado las primarias del PSOE en 2014?






Tras perder las elecciones primarias a la secretaria general del PSOE Eduardo Madina rechazó la oferta de Pedro Sánchez de entrar en la nueva dirección del partido y se limitó a mantenerse, discretamente, en su escaño del Congreso hasta el término de la legislatura.

Tanto Madina como el líder de la corriente Izquierda Socialista, Antonio Pérez Tapias, el tercer aspirante a las primarias del de julio de 2014, asumieron su derrota sin revanchismos ni armar ruido. Y así fue hasta que, en la última la reunión interna del Grupo Parlamentario Socialista, Madina manifestó su malestar (y el de un amplio sector del grupo) al criticar la proposición de ley del pacto antiterrorista de corte yihadista suscrito por Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, al interpretar que este acuerdo suponía “un aval del PSOE a la cadena perpetua” eufemísticamente denominada como prisión permanente revisable.

Aunque el desacuerdo de Madina y del resto de diputados socialistas que le secundaron no pasó de ser una discrepancia interna, la noticia trascendió a la opinión pública y ha supuesto el fin de un largo silencio (por parte del diputado Madina) así como una gota más dentro del vaso de la tensión interna del PSOE y una rebelión ante Pedro Sánchez a pocas semanas de las elecciones autonómicas y municipales que añade leña al fuego de las críticas que cuestionan el liderazgo del actual secretario general socialista.


¿Y si Madina hubiera ganado las primarias del PSOE?

La reaparición de Madina me ha hecho reflexionar sobre una circunstancia que ya analicé en las semanas previas a las primarias socialistas, a principios del pasado verano, cuando me decanté por su candidatura aun siendo escéptico de su victoria, que sólo contemplaba como posible en un duelo entre dos por considerar que la presencia de un tercer candidato le perjudicaría. Y así fue, pues de no haberse presentado Pérez Tapias, los votos de éste último habrían ido para Madina y no para el candidato oficialista.

Es por ello que, en la coyuntura actual y ante el declive que sufre el PSOE y las tensiones internas que zarandean su estabilidad, me pregunto que habría sucedido si Eduardo Madina hubiera ganado las primarias.

Especulo que con Eduardo Madina como secretario general, habría quedado más patente el izquierdismo del PSOE y habría sido menos masivo el trasvase de votos socialistas a Podemos. La imagen de Pedro Sánchez irradia más conservadurismo que el izquierdismo que rezuma Madina quien, con su radicalismo, habría puesto más difícil a Pablo Iglesias tildar de casta al PSOE.

Del mismo modo, tengo la impresión de que, si Eduardo Madina hubiera ganado las primarias, el escenario de las generales de 2015 sería bien distinto y la euforia de Podemos menos arrolladora, pues es una euforia promovida no tanto por méritos propios sino por el rechazo de la ciudadanía a los partidos tradicionales y el avivamiento que Podemos ha sabido rentabilizar a partir de la rabia, la impotencia y la indefensión de los ciudadanos decentes ante la corrupción.

Pero, el caso es que ni el PSOE ni IU hicieron bien sus deberes y el resultado ha sido la imposibilidad de que en nuestro país haya una coalición de izquierdas que habría podido matar a varios pájaros de un solo tiro: acabar con el bipartidismo en el que se ha visto inmerso el PSOE desde la transición, facilitar la derrota de la bien cohesionada derecha y derechona  (aunque con unas tremendas crisis internas que disimulan como pueden) y ya de paso, impedir que un partido como IU acabe desapareciendo como seguramente sucederá si el proyecto Podemos sigue adelante, pletórico de buenas intenciones y de aun mejores ideas, pero con unos toques de mesiánica utopía que le resta credibilidad si contemplamos al recién nacido partido desde la perspectiva del mundo real y según los criterios que definen lo que en Europa (y no en otras sociedades, en otros países) se entiende por democracia.

Tal vez una hipotética coalición formada por el PSOE de Eduardo Madina e Izquierda Unida habría bajado los humos a Podemos que, finalmente, se habría sumado a un proyecto tripartito. Sin embargo, la ineptitud de unos, la ambición de otros y el voto de la rabia, han hecho que el techo de Podemos no sea ya sólo entrar en política sino gobernar por encima de todo, algo para impensable (incluso para ellos) cuando eran unos educados e inteligentes tertulianos, profesores universitarios que debatían con elementos como Francisco Marhuenda y Eduardo Inda sin perder nunca los papeles.

Solo el tiempo nos dirá como evolucionan los acontecimientos.




Alberto Soler Montagud
Médico y escritor

martes, 27 de enero de 2015

La respuesta del oráculo griego está en el viento






Ayer por la mañana, lunes de resaca electoral siguiente a las elecciones griegas, aterido de frío, entré en la cafetería donde acudo cada día, y a punto estuve de pedir un bocadillo y un vaso de vino griego para celebrar no sabía muy bien qué, cuando decidí no abandonar mis viejas costumbres y puse a remojar mis barbas en un desayuno tradicional (café con leche y tostadas) al tiempo que iniciaba una personal jornada de reflexión, cábalas y cavilaciones al recordar que Syriza no es un recién llegado sin experiencia (nació en 2004) sino el fruto de una coalición de trece partidos de izquierdas que en los comicios de 2012 absorbió, entre otros, a varios sectores del Pasok (el equivalente al PSOE español) en una Coalición de Izquierda Radical (significado de las siglas de Syriza) que hizo descender a los socialistas de 160 a sólo 41 escaños que, desde ayer, ahora, apenas supera la docena.

Tomé un sorbo de café con leche y me pregunté qué habría sucedido en nuestro país si, en su momento, el PSOE e Izquierda Unida hubieran hecho bien sus deberes (sobre todo el deber de los socialistas de ser fieles a su ideología por encima de su interesada adhesión al bipartidismo)  uniéndose en una coalición que hubiera hecho frente al austericidio que sufrimos, sin dar pie a que unos recién llegados (sin mas experiencia que la teórica y sin mas programa que el que tomaron prestado de IU y aderezaron con unas gotas de utopía) hayan hecho suyo el hartazgo social que promovió las movilizaciones del 15-M.

Como en mi último artículo ya expliqué –lo mejor que supe– las razones por las que considero que Syriza se parece más a Izquierda Unida que a Podemos, no haré perder el tiempo al lector con nuevos argumentos ni enfatizaré en el carácter premonitorio del oráculo griego nacido ayer, admonición preclara de lo que pueda suceder en España de cara a las elecciones municipales y autonómicas de 2015 y las generales de 2016.

La metáfora del oráculo está servida, y también las inevitables generalizaciones hechas por analistas más o menos lúcidos, generadores gratuitos de opinión, tertulianos retribuidos, políticos  al dictado de consignas ideologizadas, interesadas e impuestas y un pueblo llano que ha recibido con ilusión las promesas de un cambio que, no nos engañemos, no surgirá de la noche a la mañana sino sólo con el esfuerzo de un trabajo bien hecho, en la dirección adecuada, eliminando del camino a los parásitos que hasta ahora han vivido de los débiles anulando, cosificando y destruyendo a la ciudadanía.

Démonos pues tiempo y tomemos a Grecia como ejemplo y referencia que marque las las cadencias, pero sin dormirnos en la confianza de que un partido liderado por un mesías pueda hacer el trabajo, que nos corresponde a nosotros, de conseguir una sociedad más equitativa, justa y mejor. 

Hay que mantenerse atentos y vigilante y ser conscientes de que nadie está en posesión de la verdad absoluta, así como también que Mariano Rajoy no tiene en exclusiva la potestad de engañar al electorado con falsas promesas.

Aunque los países y la situación socioeconómica sean distintas, observemos    a partir de ahora lo que ocurra en Grecia y extrapolémoslo, en la medida de lo posible, a nuestra realidad. Y, sobre todo, que la sensatez nos asista si los derroteros de la Grecia liderada por Alexis Tsipras fracasan al emprender actuaciones que aplicadas a nuestro país fueran perjudiciales para conseguir el estado de bienestar que todos –y para todos– deseamos. 

Porque, no lo olvidemos, la respuesta que nos ofrezca el oráculo griego a nuestras preguntas de cara al futuro está en el viento, pero tardará su tiempo en manifestársenos y requerirá de nuestro esfuerzo para que lo asimilemos y extrapolemos en nuestro beneficio.

Que nadie nos vuelva a engañar, al menos no tanto como hasta ahora.



Citaré a Bob Dylan como colofón

¿Cuantos años debe existir una montaña
antes de ser erosionada por el mar?
¿Cuantos años pueden algunos existir,
antes de que se les permita ser libres?

¿Cuantas veces puede un hombre girar la cabeza
fingiendo no haber visto nada?
¿Cuantas veces debe un hombre mirar hacia arriba
antes de que realmente pueda ver el cielo?

¿Cuantos oídos debe tener un hombre,
antes de poder escuchar a la gente llorar?
¿Cuantas muertes deberán suceder
hasta que sepa cuantos muertos ha habido?

La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento.
La respuesta está flotando en el viento.




Alberto Soler Montagud
Médico y escritor





martes, 20 de enero de 2015

Syriza se parece más a Izquierda Unida, pero le gusta ser el Podemos griego








Los líderes y militantes de Syriza se sienten hermanos gemelos de Podemos, aunque lo cierto es que el partido que, presumiblemente, ganará los inminentes comicios griegos es una coalición de partidos de izquierdas exactamente igual que sucede con Izquierda Unida en España, una formación de la que Syriza es un calco tanto ideológico como organizativo. Sin embargo, los griego reniegan de la realidad y evidencia de su similitud con IU y aspiran a ser como Podemos porque lo contemplan como caballo ganador. A tal efecto, leía hace unos días en El País las declaraciones de un militante de Syriza: “No, no, no… ¡nos gusta más Podemos porque quien va a ganar [en España] es Podemos, no IU”. Que curioso que el programa de IU haya servido de modelo (casi a golpe de fotocopia) a Podemos y sin embargo que bien deben haber hecho sus deberes en la recién nacida formación para conseguir lo que han conseguido en apenas unos meses.

Hay que reconocer la excelente campaña de medios y de movilización popular que han llevado a cabo Pablo Iglesias y sus compañeros durante el último año, canalizando y rentabilizando el desencanto de las clases medias y bajas al sustraer los votos (y casi fagocitar el partido) de IU, hundir (aún más) al PSOE y propiciar que un considerable porcentaje de votantes de la derecha se decante por la abstención o proyecte confiar su próximo voto a Ciudadanos o a UPyD.

Hay que felicitar a Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, Pablo Echenique, Carolina Bescansa, Íñigo Errejón y compañía por lo mucho que han llegado a conseguir sin gastarse apenas un duro en promocionar su recién creado partido. Aunque también habría que atribuir parte de su éxito a la incapacidad demostrada por IU para hacer en España lo mismo que Syriza ha logrado en Grecia: plasmar una movilización de protesta ciudadana a través de una coalición de partidos de izquierdas preexistentes y no creando otro de la nada y de la noche a la mañana.

Igualmente, es un hecho que el PSOE ha ayudado a Podemos al cederles (por dejadez de funciones) el portaestandarte de la defensa de los derechos de las clases desprotegidas, confiados como han vivido hasta ahora los del puño y la rosa, instalados en un cómodo bipartidismo.

Y puestos a agradecer, sería injusto no reconocer el gran mérito que el PP ha tenido en la fulgurante ascensión de un carismático personaje con coleta que, en muy pocos meses, se ha convertido de desconocido y resultón tertuliano de La Sexta en firme candidato a la presidencia del Gobierno de España.

El próximo domingo 25 de enero de 2015 hablarán las urnas en Grecia y muchos en España se verán en la tesitura de poner sus barbas a remojar, o bien reconocer, quien sabe, que un cambio radical es posible como Podemos preconiza. Y mientras tanto, a una prudente distancia, la Europa rica contemplará los toros desde la barrera y el poder financiero y empresarial se mantendrá a la expectativa, como siempre hace.

Tal vez, por ahora, lo único cierto sea que el bipartidismo está tocado de muerte y que Grecia se ha convertido en un oráculo, un espejo, o aun mejor en una bola de cristal que anunciará, reflejará y predecirá el futuro de un país que, según Mariano Rajoy, ha salido ya de la crisis.

Todo pinta muy raro y quien esto escribe, cada vez tiene menos claro como acabará una situación que hace años se les fue de las manos a quienes tenían que resolverla o nunca debieron permitir que sucediera.


Alberto Soler Montagud

Médico y escritor

jueves, 8 de enero de 2015

Sonia Castedo, chulería incluso en su dimisión







Sonia Castedo ha dejado de ser alcaldesa de Alicante, pero no porque el PP la haya suspendido de militancia ni obligado a dimitir, pues es difícil echar a alguien que dice de si misma: «cuando Sonia Castedo hace algo, lo hace cuando le apetece, cuando ella lo decide y sin avisar». Y efectivamente, así ha sido como ha actuado, casi sin avisar y anunciando que se iba a través de Facebook. La arrogante dama ha dimitido de su cargo sin acudir siquiera al pleno extraordinario y monográfico de su renuncia aunque, al parecer, piensa comparecer el próximo sábado en el programa Un Tiempo Nuevo de Telecinco, para dar la cara en una entrevista que promete ser jugosa.

Recordemos que Sonia Castedo  sucedió en la alcaldía alicantina al polémico Luis Díaz Alperi, quien, tras dimitir, la propuso para el cargo en 2008, tres años antes de que la Fiscalía Anticorrupción acusara a ambos de tres delitos urbanísticos –presunto cohecho, información privilegiada y tráfico de influencias– en beneficio del empresario Enrique Ortiz.

Desde que accedió al más alto cargo del Ayuntamiento de Alicante, el talante de Sonia Castedo se ha caracterizado por una arrogancia jactanciosa, desafiante y prepotente, sobre todo al defenderse obstinadamente de las acusaciones que le atribuyen presuntos delitos de corrupción.

Muy lejos de adoptar una actitud humilde, la hasta ahora alcaldesa siempre ha destacado por su talante altanero, rayano muchas veces en los límites de la corrección que debería imperar en los plenos municipales. Recordemos algunas de sus perlas de hemeroteca: «Vaya finalizando, bombón», «En Alicante hay cosas que huelen muy mal, y que el agua, a veces no les vendría mal encima», «La muerta viviente huele mejor que usted» o «Manolete, Manolete, si no sabes torear, pa' que te metes».

Desde un punto de vista psicológico, Sonia Castedo exhibe rasgos compatibles con los de esos políticos prepotentes, proclives a aparentar una imagen por encima de sus posibilidades y que, al ser conscientes de sus carencias, adoptan como defensa la estrategia del desafío. En cierto modo, quienes así actúan suelen evidenciar un narcisismo que les impele a destacar en su aspecto físico, ser arrogantes y necesitar ser quienes digan la última palabra. Su actitud altiva les convierte en proclives a una impulsiva imprudencia que, con frecuencia, les hace cometer errores.

Dejo constancia de que no es mi intención hacer un perfil psicológico de la señora Castedo (carezco de datos y ni siquiera la conozco) sino simplemente exponer que ciertos rasgos que la caracterizan en sus comparecencias, como personaje público que es, hipotéticamente podrían encajar con algunos de los expuestos.

A finales del verano de 2014, la presentadora y escritora valenciana Núria Roca hizo en su blog unas explosivas declaraciones afirmando que Castedo  «me cae muy mal […] le tengo manía y detesto todo lo que representa. Personalmente me provoca un enorme rechazo» «Lo que usted, Sonia Castedo, me provoca es vergüenza y [convierte a sus jefes en] cómplices al no ser capaces de echarla de su partido». «Para mí usted no es una presunta choriza, es una choriza sin paliativos». La aun entonces alcaldesa de Alicante, demandó por injurias a Nuria Roca quien, poco después, le propuso una entrevista en su programa de radio matinal con la intención de hacer las paces en directo, invitación que Sonia Castedo declinó; sin embargo sí que ha aceptado la invitación de Sandra Barneda para acudir a Telecinco en un programa y horario estrella para explicar el por qué, o los porqués, de su dimisión. Estaremos atentos a la exclusiva.




Alberto Soler Montagud
Médico y escritor