martes, 13 de noviembre de 2012

HIPÓCRITA FERVOR PRO-MATRIMONIO HOMOSEXUAL EN EL PP




La inmensa mayoría de los prebostes del PP han dado muestras de una hipócrita alegría (empezando por el ministro Alberto Ruiz-Gallardón) tras conocerse la sentencia del Tribunal Constitucional que avala el matrimonio homosexual y rechaza el recurso que ellos mismos presentaron contra este tipo de unión. Recordemos que los populares han defendido con uñas y dientes que la ley que regula el matrimonio entre personas del mismo sexo, desnaturaliza "la institución básica del matrimonio" y vulnera la Constitución al contravenir que "el hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica".

Los ‘recursos’ de los populares
Tras este fallo (que legitima las cerca de 25.000 uniones entre personas del mismo sexo celebradas tras la aprobación en 2005 de la Ley del Matrimonio Homosexual) han surgido múltiples muestras de hipocresía de quienes antes callaron y ahora aplauden las bodas gays con falso progresismo. Además del ministro de Justicia, también Esteban González Pons se muestra feliz con  la decisión del Constitucional y asegura que él no firmó el recurso que en su día respaldaran las rúbricas de Fernández Díaz (ministro de Interior) y Jesús Posada (presidente del Congreso) entre muchos otros.
Sin embargo, y aunque algunos populares se echen ahora atrás y otros maquillen el recurso escudándose en una reivindicación puramente semántica, la postura del partido de la gaviota rezuma un repudio farisaico contra las uniones homosexuales. 

Igualmente sucede con los recursos presentados por el PP contra la ley socialista de igualdad (recurso que también han perdido) y  contra la ley de plazos del aborto (aun pendiente de que el Constitucional se pronuncie). El caso es que el PP, (que está ofreciendo un imagen de partido homófono que no apuesta por la igualdad de género y que en cuestiones de fe actúa el dictado de los obispos) ha hecho ya  el ridículo dos veces con los dos recursos que le han tumbado y tal vez sería inteligente que retiraran el que tienen aun pendiente.

Rouco y sus hermanos
Una vez más (y van más de un millón) la Conferencia Episcopal ha opinado sobre los asuntos del César en vez de  darle a Dios lo que es de Dios y hacerlo en sus templos.  En esta ocasión, su intromisión en política ha sido afirmar que la legislación española sobre el matrimonio es "gravemente injusta" y proponer una "urgente" modificación de la ley para “proteger a la familia” en base al "derecho a ser reconocidos esposo y esposa” y “el derecho de los niños  a ser educados como esposos y esposas del futuro y a disfrutar de un padre y una madre en una familia estable”. 
Se lamentan los obispos de que los españoles han "perdido el derecho a ser reconocidos por la ley como esposo o esposa cuando se les inscribe en el Registro Civil como cónyuge A o cónyuge B". Pero nada dicen de que una virtud teologal como es la caridad (tan etérea e impalpable) se haya convertido en algo tan terrenal y material como es una equis marcada en la casilla de un impreso de la declaración de renta donde dice:  ‘páguese parte de mis impuestos a la Iglesia Católica’.

Con la Iglesia hemos topado
Una vez más, la jerarquía católica se comporta como una organización anclada en el medievo al afirmar "con dolor" que las leyes de España "no reconocen ni protegen al matrimonio” y al pide "que María Santísima interceda por los gobernantes, sobre quienes pesa el deber de ordenar con justicia la vida social". Todo ello mientras exhiben una actitud enfermiza y nada caritativa contra la homosexualidad a la que consideran una enfermedad y tal vez un castigo divino.
Y hablando de castigos divinos, no deja de ser curioso que los países que más sufren las consecuencias de la crisis económica, sean precisamente los más religiosos y en los que el cristianismo (vaticano u ortodoxo) tiene más poder. A saber: España, Grecia, Portugal e Italia. 


Permitir no es obligar

Quienes cuestionan los matrimonios homosexuales, deberían considerar que la ley  que ha refrendado el Tribunal Constitucional “permite” pero no “obliga” a nadie ni a ser homosexual ni a casarse con alguien de su mismo sexo.

Lo mismo sucede con la ley de plazos del aborto, que “permite” pero no "obliga" a ninguna mujer  a abortar

Faltaría más señor Rouco. Aquí, las únicas leyes que obligan son las que ustedes, durante siglos, han predicado para infundir miedo y desesperanza en unos hombres y mujeres de buena fe a quienes han manipulado fomentando su ignorancia. Son ustedes quienes, en lugar de predicar a ese Dios que, según la Biblia, es amor, libertad, dignidad, humildad, justicia y bondad, se han dedicado a "prohibir"  (en vez de permitir), y a imponer unas creencias y unas normas que ustedes incumplen sin escrúpulos.


La herencia de Zapatero
Dejo constancia de que no es mi intención defender a José Luis Rodríguez Zapatero, un político que he censurado hasta la saciedad por la mala gestión del su gobierno al negar la existencia de una crisis mientras otros países tomaban medidas para combatirla. Pero no me duelen prendas en reconocer que la gran herencia que de él hemos recibido, no es la que esgrimen los políticos del PP cuando queda al descubierto su incompetencia, sino haber puesto a España en la vanguardia en cuestiones de igualdad y de derechos sociales y haber antepuesto el estado de bienestar de la ciudadanía a cualquier otro tipo de interés. Valga como ejemplo que nuestra ley de matrimonio homosexual fuera la tercera en aprobarse en todo el mundo.

Colofón

Acuso recibo de la sentencia del Tribunal Constitucional y me congratulo porque que se haya desestimado el recurso contra la Ley del Matrimonios Homosexuales presentada por un partido político, sin duda, persuadido e influido por la impronta de la Conferencia Episcopal Española y por su inmenso poder. 


Alberto Soler Montagud

                                                                                                                     https://twitter.com/TitanSoler


viernes, 9 de noviembre de 2012

VALENCIA ANTIGUA: BREVE HISTORIA DE LA PLAZA DEL AYUNTAMIENTO DE VALENCIA





Plaza de Emilio Castelar (1932)



LOS ORÍGENES
El Convento de San Francisco

Los orígenes de la Plaza del Ayuntamiento de Valencia se remontan al antiquísimo Convento de San Francisco, un monasterio franciscano que ya en tiempos del rey Jaume I el Conqueridor ocupó el espacio que siglos después daría lugar a la plaza que hoy conocemos.



Convento de San Francisco según el plano del Padre Tosca (1703)
Se identifican calles aun hoy existentes como la de las Barcas, Cotanda, En Llop y Barcelonina y, en el lado norte,  la Bajada de San Francisco (Devallada de San Francesc) naciendo en el punto donde hoy convergen San Vicente y María Cristina y desembocando en la minúscula plaza que quedaba extramuros del recinto conventual . 


En la primera mitad del siglo XIX, parte del convento fue confiscado para ser utilizado como acuartelamiento, de tal modo que los monjes se vieron forzados a retirarse a las zonas del convento que les asignaron los militares hasta que, en 1827, fueron definitivamente expulsados del mismo. 

El progresivo deterioro de la estructura del convento le acabó confiriendo un aspecto tan deplorable que, en el año 1891, se decidió su demolición, quedando como consecuencia un enorme espacio abierto donde las autoridades municipales proyectaron construir la plaza que hoy conocemos como Plaza del Ayuntamiento.




Litografía de la iglesia del Convento de San Francisco 
(cuando ya era cuartel militar en 1840)


Para hacer mas comprensible la ubicación de las edificaciones adyacentes al perímetro de la plaza debe tenerse en cuenta que a espaldas del convento (donde se hoy sitúan los edificios de Telefónica y La Equitativa) se encontraban las huertas anexas al edificio religioso así como también el cementerio. Considérese igualmente que el convento ocupaba casi toda la superficie de la actual plaza con la excepción de un pequeño espacio donde hoy confluyen las actuales calles de San Vicente,  la Avenida María Cristina así como el trozo de plaza que limita con la calle Barcelonina (se acaba de describir la zona correspondiente a la Plaça de San Francesch  que aparece muy bien detallada detallada en el plano del Padre Tosca de 1703 que aparece más arriba)



EL AYUNTAMIENTO



Real Casa de la Enseñanza


En 1854, el Ayuntamiento de Valencia (que hasta entonces había estado ubicado en lo que hoy son los jardines del Palau de la Generalitat) fue trasladado a su emplazamiento, una extensa superficie donde, en el siglo XVII, el Arzobispo Mayoral mandó construir un colegio femenino al que se conoció como Casa de la Enseñanza. Aunque, en principio, el traslado iba a ser provisional, la nueva ubicación se convirtió en definitiva, y en 1904 se aprobó emprender una reforma de la Casa de la Enseñanza para transformarla en un nuevo Ayuntamiento cuya ubicación y estética arquitectónica es la misma que hoy puede contemplarse, salvo muy pequeños cambios y ampliaciones como, por ejemplo, la elevación parcial del arco situado sobre la puerta principal (en cuyas enjutas figuran alegorías de mármol de la Administración y la Justicia realizadas por Mariano Benlliure) cuando en 1967 se adicionó el gran balcón de piedra que hoy destaca en la fachada. 







Para entender la arquitectura de Plaza del Ayuntamiento y facilitar la comprensión de la ubicación de sus edificios, será útil contemplar desde los cuatro puntos cardinales la singular y triangular estructura. Así, la fachada Oeste sería la que antaño ocupó la Casa de la Enseñanza y actualmente el Ayuntamiento. La fachada Este se corresponde con el actual Edificio de Correos. Por el lado Norte se cierra la plaza en el lugar ocupado por el edificio de Generali (o lo que es lo mismo la calle San Vicente). Ya por último, el Sur nos encontraríamos con los edificios de Balanzá y de Telefónica.
Fue a partir de 1904 (con la reforma de la antigua Casa de Enseñanza) cuando comenzó a gestarse la construcción de una gran plaza que fuera a la vez el centro comercial y administrativo de Valencia tal y como la nueva ubicación del Ayuntamiento requería.


LA PLAZA

Para la construcción de esta gran plaza fue necesaria la ejecución de varias obras, una de las cuales fue la demolición del entonces denominado barrio de pescadores, una zona de prostitución y delincuencia con continuos altercados situada aproximadamente donde hoy se encuentra el edificio de Correos.



Barrio de Pescadores 
(1908)


Barrio de Pescadores
 (es este punto se encuentra actualmente edificio de Correos)

Otra obra de envergadura emprendida para poder crear la nueva plaza fue el  laborioso traslado, en 1917, de la antigua Estación de Ferrocarril desde su antiguo emplazamiento (justo donde hoy se encuentra el edificio de Telefónica) hasta su ubicación actual en la calle Játiva.



Por el lado norte, la ampliación de la gran plaza fue posible gracias al derribo  de los edificios de la conocida como Bajada de San Francisco (Devallada de Sant Francesc), una calle que desembocaba en una plaza llamada de San Francisco desde 1423 hasta 1840. El nombre de Bajada tenía su origen en la pendiente que hacía la calle con dirección hacia la plaza. 





La Bajada de San Francisco era una calle que corría paralela aproximadamente entre donde hoy día se encuentra el Pasaje Ripalda en la calle San Vicente y la calle Barcelonina. Se trataba de una calle con edificios antiguos pero al mismo tiempo con muchos comercios, restaurantes, fondas y hoteles de larga tradición. 











La desaparecida Bajada de San Francisco era un calle importante y céntrica de Valencia que corría paralela a la zona donde hoy confluyen el Pasaje Ripalda, la calle San Vicente y la calle Barcelonina. Se trataba de una calle con edificios antiguos y con solera y al mismo tiempo con un sin fin de comercios, restaurantes, fondas y hoteles de larga tradición en la ciudad. 


Ya por último, otro espacio que posibilitó la construccíon la nueva plaza fue el que surgió tras la demolición de la Plaza de los Cajeros (dels Caixers) que vendría a estar situada en la zona hoy comprendido entre la calle de San Vicente, Maria Cristina y la porción norte de la Plaza del Ayuntamiento. Puede servir también como referencia el Pasaje Ripalda que se encontraba (aun lo está) en la citada demarcación.





Otro espacio que se abrió para la apertura de la nueva plaza consistió en la desaparición de la conocida como plaza de los Cajeros (dels Caixers) que vendría a estar aproximadamente en el lugar que hoy ocupa el espacio comprendido entre las calles de San Vicente, Maria Cristina y la propia plaza del Ayuntamiento. 



De la unión de estos tres espacios (el Parque de San Francisco ya existente y los creados a expensas de la Bajada de San Francisco y la Plaza dels Caixers) surgió la amplia zona que hoy constituye la Plaza del Ayuntamiento con su característica y singular forma triangular.


Todas estas actuaciones urbanísticas fueron realizadas entre 1905 y 1933 por los diversos alcaldes de la ciudad, aunque fue Carlos Sousa Álvarez de Toledo, Marqués de Sotelo, el gran impulsor de la creación de la nueva plaza, y quien fomentó la construcción de los edificios que la componen y la creación de importantes comercios con el dinero aportado por grandes terranientes valencianos. Aunque ya desde principios del siglo XX hubiera comenzado una tímida construcción de edificios en la plaza, fue en el corto espacio comprendido entre 1927 y 1933 cuando se completó el conjunto arquitectónico monumental que hoy delimita el perímetro de la Plaza del Ayuntamiento de Valencia.




LOS DISTINTOS NOMBRES
DE LA PLAZA

Han sido muchos los nombres que a lo largo de la historia ha recibido esta plaza, pero tal vez el de mas fortuna y repercusión haya sido su nombre original -Plaza de San Francisco- por el que fuera conocida desde 1423 hasta  1840 cuando se le cambió su nombre por el de General Espartero.
En 1843 se le volvió a cambiar la denominación por la de Plaza de Isabel II y en 1868 por Plaza de la Libertad.
En 1874, la plaza recuperó de nuevo el nombre de Plaza de San Francisco para perderlo de nuevo en 1899 cuando pasó a llamarse Plaza de Emilio Castelar, quien fuera Presidente de la I República Española. Este nombre también tuvo una buena y prolongada aceptación y con él se cambió de siglo hasta que, al finalizar la Guerra Civil española en 1939, cedió el paso a la denominación de Plaza del Caudillo, que perduró durante cuatro décadas hasta el fin de la dictadura de Franco.
Ya con la democracia, en 1979 pasó a llamarse Plaza del País Valenciano, un nombre que no cuajó entre la población y que creó gran polémica. En 1987 se le volvió a cambiar el nombre a la plaza por el de Plaza del Ayuntamiento, denominación que actualmente ostenta.



Alberto Soler Montagud




GALERÍA 
FOTOGRÁFICA































lunes, 5 de noviembre de 2012

EUROVEGAS: JUEGO Y PUTERÍO LIBRES DE IMPUESTOS PARA ADELSON




Adelson ante un proyecto que ni su edad ni sus verdaderos planes 
le permitirán ver  terminado (al menos en su totalidad)



Cambiar las leyes no cuesta nada

Las medidas tributarias que fueron discutidas el martes 30 de octubre en el Congreso de los Diputados podrían culminar con una bonificación del 95% en el IBI y las actividades económicas de los casinos de la futura Eurovegas.

Con esta disposición, que demuestra que ni la ley ni los impuestos son iguales para todos, llega a España la polémica que acompaña al magnate Sheldon Adelson (cuyas empresas y relación con los gobiernos siempre están bajo sospecha) a través de un cambio de las leyes españolas, por parte del Gobierno del Partido Popular y en beneficio de tan controvertido personaje.

Con el obsequioso trato de favor que el Gobierno le dispensa  al señor Adelson, todo hace suponer que la operación blanqueo puesta en marcha con la amnistía fiscal culmine con una vía de evasión de impuestos a través de Eurovegas que hará las delicias de las mafias.

Un proyecto con augurios de fiasco
Eurovegas promete de entrada casi 300.000 empleos para dorar la píldora de un negocio rápido y diseñado para ganar dinero a espuertas exprimiendo a un país sumido en la miseria con el beneplácito de unos gobernantes a quienes el octogenario inversor puede que considere una pandilla de desesperados ansiosos por demostrar una valía que no tienen o, en el peor de los casos, una caterva de gerifaltes factibles de cohechar si se les embadurna con gracia.
El proyecto de Adelson tiene toda la traza de ser un montaje vestido de fiesta e iluminado con luces de neón al más puro estilo del enviciado estado de Nevada (USA), un tinglado hortera que promete embaucar a España con un presunto fraude de estructuras de cartón piedra que no llegarán a construirse (al menos en todas sus fases) y que engrosarán la lista de despropósitos que hoy encabezan aeropuertos vacíos, ciudades fantasma y estaciones de AVE solitarias.



Bienvenido Mr. Adelson
Adelson llega a España como un héroe salvador mientras el Departamento de Justicia de los EEUU le investiga por presuntos sobornos para obtener licencias de casinos a través de mandatarios chinos y una posible relación con un presunto capo de la mafia oriental. Este turbio personaje es el depositario de la confianza del PP de Mariano Rajoy muy a pesar de que sus casinos en Las Vegas sean los únicos donde se prohíbe a los trabajadores afiliarse a sindicatos (para Adelson, los sindicalistas y el islamismo radical son las dos peores maldiciones contra la sociedad).
Pobre España
Con tanto despropósito, el otrora reino donde nunca se ponía el sol, va camino de convertirse en una monarquía bananera donde un turismo nada exquisito se deleitará con refinamientos de faralaes, toros y pandereta servidos en rutilantes megacasinos donde se podrá fumar sin restricciones y habrá prostitución siempre con carne fresca al alcance de la mano. Todo un abanico lúdico servido por su majestad el señor Sheldon Adelson, un personaje arquetípicamente mafioso en su estética que con una expectativa de vida de muy pocos telediarios, quiere rentabilizar a corto plazo un macroproyecto de puterío, juego y lujo de celofán que sin duda desilusionará a los más crédulos y dejará con un palmo de narices a unos ambiciosos personajillos que no llegarán a obtener un solo euro en comisiones.
Y si no, al tiempo.


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