jueves, 17 de febrero de 2011

Capesius. El farmacéutico de Auschwitz



"Una novela sobre un personaje real, fascinante y prácticamente desconocido de Auschwitz"
"Un libro que golpea como un puño [...] Un inolvidable fresco del mal"



SINOPSIS

Victor Capesius era un respetable farmacéutico en la ciudad transilvana de Schäßburg antes de ser destinado a Auschwitz como oficial de las SS. Un día llegó un tren de deportados judíos desde su tierra natal. En la rampa del campo de exterminio, Capesius se encontró con la mirada esperanzada de sus vecinos, hombres, mujeres y niños a los que conocía desde hacía años. Con total sangre fría envió a muchos de ellos a la cámara de gas y se enriqueció con sus pertenencias.

Durante tres décadas, Dieter Schlesak ha investigado la figura del farmacéutico de Auschwitz, que aunque juzgado y sentenciado a nueve insignificantes años, vivió tranquilamente hasta su muerte en Alemania.


Los trenes de mercancías llegaban cargados de deportados, y un simple farmacéutico -un hombre gris y anodino- ejercía el terror en la rampa. Sin acritud, con amabilidad, decidía quién debía ir a la cámara de gas y quién era apto para el trabajo de Auschwitz. El escritor de origen rumano Dieter Schlesak hace un retrato del hombre que cumplía órdenes, y nunca las cuestionó.


EL FARMACEUTICO DE AUSCHWITZ

Un rostro anodino, hinchado, bien alimentado. Un hombre banal, un visitador médico, un buen bailarín, un afable vecino, un trabajador nato, un SS eficaz, un asesino, un genocida, un hombre («si es que esto es un hombre»). Tan «solo» el encargado de decidir a la llegada de los trenes quién merecía vivir y quién se sumaba a la cola de las vidas estériles, el cancerbero de la rampa, el dedo que señalaba a los recién llegados la dirección a la cámara de gas, o bien, si aún servían para esclavos, el camino al infierno de Auschwitz. Victor Capesius lo hacía con la amabilidad de los buenos empleados, con la mentira profesional (un perro no necesita saber que lo van a matar, solo que lo maten). «Los hombres, a la derecha; las mujeres, a la izquierda»; después, Capesius avanzaba entre las masas enviando, a un lado, a las personas de apariencia frágil, a los mayores y a las madres con bebés y, al otro, a las personas fuertes y jóvenes, sobre todo hombres.

Quienes se quejaban de ser separados de sus ancianos padres,de sus hijos o de sus mujeres eran tranquilizados con grandilocuentes palabras; se les decía que la separación era necesaria porque aún tenían que andar unos diez kilómetros y a los débiles iban a llevarlos en coches. Así que unos y otros se marchaban, dóciles, con la esperanza de volver a verse. No se lo imaginaban, no podían imaginárselo. ¿Quién podría prever una deshumanización tan sofisticada?


EL AUTOR Y EL LIBRO

Dieter Schlesak, el autor de El farmacéutico de Auschwitz (editorial Seix Barral), es húngaro como Capesius, a quien conoció y trató, pero para su libro no solo habló con él, sino también con las víctimas que identificaron y acusaron al farmacéutico durante el Proceso de Fráncfort (1964-1966), un proceso realizado 18 años después del de Nuremberg, sin jueces extranjeros ni bajo leyes internacionales, y con la indiferencia de parte de la población. Está considerado como el juicio más importante de la historia alemana, ya que sentó en el banquillo no a los autores, sino a los cómplices, ayudantes y miembros de la segunda línea involucrados en el genocidio de Auschwitz. Fueron condenados 22 criminales considerados hasta entonces invisibles, como Capesius, que, con todo, salió «ileso»: solo nueve años de condena.

«Declarábamos con un micrófono en mano, con ayuda de tranquilizantes -cuenta la superviviente de Auschwitz Ella Salomon-. Cada palabra nos hería y Laternser, el abogado de Capesius, era muy ofensivo y nos abrumó con preguntas desconcertantes. Cuando me interrogó por el número que llevaba tatuado, yo ya no me lo sabía de memoria y me miró con burlona aversión. Fue humillante.»

Dice Dieter Schlesak que el Capesius anciano llegó a confesarle que al principio vomitaba. «Cuando uno ve la miseria, es tan deprimente..., pero luego uno se acostumbra.» Y la fuerza de la costumbre es poderosa. En sus declaraciones, el farmacéutico no tiene el menor sentimiento de culpa, de rechazo o de horror por lo que ha visto o en lo que ha participado: él considera que «debía» hacerlo. Solo recuerda las órdenes, los pelotones, los destinos, las fechas, los números, el calendario, los detalles burocráticos, unívocos y comprensibles, que para él significan la realidad. Todo lo demás son tonterías, dice, «poesía». Según las actas del Proceso de Fráncfort, Capesius nació el 7 de febrero de 1907 en Transilvania. Casado con una colega de profesión, Friederike Capesius, tuvo con ella tres hijas. Hijo de un médico jefe, su pasaporte genealógico demuestra antepasados arios hasta el siglo XVIII. Fue miembro de la SS de agosto de 1943 a mayo de 1945. A partir del ascenso a mayor, en su currículum oficial se produce un vacío: Auschwitz, donde se hace cargo de la farmacia de la SS. Custodia el Zyklon B, el gas de las cámaras, y en la rampa aprovecha los registros en busca de medicinas de las maletas de los condenados para hacer su propia fortuna sisando oro.

Cada vez que llegaba un transporte de judíos a Birkenau, Hölblinger -el chófer de la ambulancia de campo (con el símbolo de la Cruz Roja)- conducía a los médicos y los sanitarios hasta la rampa y después hasta las cámaras de gas. Allí los sanitarios, con máscaras, subían una escalera y vaciaban las latas de Zyklon B. Eran Capesius y Josef Klehr, un carpintero convertido en sanitario. Klehr rompía el cierre de patente de la lata y vertía el gas en la abertura, pero siempre después de que un médico de la SS diera la orden de matar. Capesius, muy riguroso con el procedimiento, seguía por la mirilla la muerte de los prisioneros.

Algunos testigos sostienen que el farmacéutico era «imparcial», «objetivo», pero también codicioso. El 5 de octubre de 1950, olvidado el infierno de Auschwitz, Capesius abrió su propia farmacia en Göppingen (Alemania) y, más tarde, un centro de cosmética en Reutlingen. En 1958, durante el milagro económico, alcanzó unas ventas de 400.000 marcos alemanes. Antes, en 1947, un antiguo prisionero lo reconoció, pero todo acabó en nada: no hubo pruebas. Sin embargo, durante el Proceso de Fráncfort, le preguntaron dónde había conseguido el dinero para su negocio. «¿No apesta a ceniza y humo?» Él, impasible, dijo: «No se me puede reprochar nada».

La farmacia de la SS se encontraba en una casa de obra fuera del campo principal de Auschwitz. La casa disponía de planta baja, primer piso y una buhardilla donde se almacenaban y seleccionaban los equipajes de los médicos y farmacéuticos judíos que llegaban al campo. Uno de ellos, Ferdinand Grosz, contó que Capesius trabajaba tres veces a la semana «en la rampa [recibiendo a los deportados] y, en lo que se refiere a las medicinas, solo le interesaban en tanto podía encontrar joyas escondidas en las pomadas y los tubos de pasta dentífrica».

La mayoría de los testigos acusa a Capesius de haber participado en las selecciones de la rampa a finales de mayo de 1944, en Pentecostés, la fecha clave de los transportes húngaros desde Transilvania y el punto álgido de la acción de exterminio de Auschwitz. Durante aquella semana, cada día llegaban entre 10.000 y 15.000 personas a la rampa y, en ocasiones, eran gaseadas 9.000 al día, aunque algunos testigos hablan incluso de más de 20.000 gaseados diarios. Según el superviviente Josef Glük, Capesius seleccionó a finales de agosto de 1944, con el médico del campo, Josef Menguele, unos 1.200 jóvenes judíos sanos de Hungría.

Sin embargo, Capesius afirmó que eso no era cierto, que lo confundían con el doctor Klein de Leiden, un convencido nazi, alistado en la SS con 55 años. En los años 60, cuando se produjeron los juicios, Klein ya estaba muerto y Capesius se libró de la pena capital gracias a la pericia de su abogado, que logró que algunos testigos confundieran a Capesius con Klein. Al farmacéutico también lo ayudó el hecho de que Klehr, el carpintero, se declarara culpable de suministrar el Zyklon B en las cámaras, por lo que también quedó exculpado de gasear: las pruebas contra él no eran determinantes.

«Aquella gente que llegó de Rumanía al juicio para acusarme mentía -dijo Capesius a Schlesak, en su plácido retiro alemán en Göpingen-. Todos decían conocerme, pero eran extraños, los habían comprado. Estaban allí para hacer propaganda comunista. Todos venían de la Europa comunista y fueron los que me entregaron!»

Poco antes de la llegada del Ejército Rojo, el gris Capesius huyó hasta Berlín con Rudolf Höb -el comandante del campo- y se reunieron con Himmler, que les dio instrucciones y, pese a que todo estaba perdido, esperanzas. «Al final estuve muy cerca de él...», dijo Capesius, sin ocultar un cierto orgullo provinciano de alemán de Transilvania...

Al final de la guerra, como todos los que participaron en el exterminio, Capesius no sentía culpa, sino miedo. Nunca vergüenza. Tampoco cuando poco a poco se supo qué había pasado: el caparazón de la defensa interior y de la justificación de aquellos hombres era de acero. Su abogado formuló su defensa basándose en dos argumentos: que Capesius fue forzado a hacer lo que hizo y no estaba en condiciones de saber que aquello era criminalmente injusto; y que la selección en la rampa de personas físicamente aptas había sido en realidad una operación de rescate, porque, de lo contrario, todos los que llegaban habrían sido exterminados. Una manera de retorcer la realidad que resultó muy útil jurídicamente y, aun peor, socialmente: Capesius, como el resto de los juzgados en Fráncfort, vivió tranquilamente con su propio nombre y la solidaridad de sus vecinos hasta 1985.


Transcripción de un artículo de

Isabel Navarro


martes, 15 de febrero de 2011

LA FISCALIA ANTICORRUPCIÓN PONE A CAMPS EN EL FILO DE LA NAVAJA




A falta solo de mes y medio para que se convoquen elecciones municipales y autonómicas, la Fiscalía Anticorrupción formuló el pasado viernes una petición de pena para Francisco Camps (41.250 euros de multa) por un presunto delito continuado de cohecho impropio consistente en aceptar regalos de varias empresas de la trama Gürtel a cambio de contratos públicos. Lejos de amilanarse, al día siguiente de hacerse pública la noticia, el presidente de los valencianos se presentó por sorpresa en un multitudinario acto que su partido celebraba en Alzira dispuesto a disfrutar de un relajante baño de masas y recibir los vítores de sus incondicionales.


Camps, mas mesiánico que nunca

La súbita aparición alcireña de Camps supuso una nueva huida hacia adelante en la que el polémico político actuó como si no le afectara, y lo que es peor, como si no existiera problema judicial alguno. Con su eterna e hierática sonrisa de faraón bronceado e instalado en una realidad ajena a la del resto los mortales, el molt honorable president se materializó entre las masas profiriendo: “Aquí está vuestro presidente para seguir liderando este proyecto". El chute de reconocimiento popular que sin duda Camps necesitaba le reafirmó en un fervor mesiánico que plasmó con unas delirantes declaraciones: "Yo escribo lo que me han transmitido mis antepasados […] El PP escribe con las líneas que le dicta el corazón de lo valenciano y esas líneas escritas, ese programa hecho con el corazón, es indestructible".


Como un autómata enajenado

Apenas se dejó ver Camps en Alzira, los periodistas que cubrían al acto se abalanzaron sobre él con la vana esperanza de arrancarle alguna declaración sobre la solicitud de pena formulada por el fiscal. Pero Camps, como un autómata enajenado y con esa falsa y forzada sonrisa de resorte mecánico que le caracteriza, se limitó a responder haciendo caso omiso a lo que se le preguntaba: "Estamos ante un éxito sin precedentes que demuestra que los valencianos quieren que el PP siga gobernando en la Comunidad Valenciana y en la inmensa mayoría de los ayuntamientos".

¿Qué mortal en su sano juicio hablaría de “éxito sin precedentes” cuando se está a punto de ocupar el banquillo de los acusados y un fiscal acaba de solicitar para él una pena por delito de cohecho continuado?


Rajoy a la espera

Mientras en Alzira se daban muestras de fervor campsista, en la sede de Génova, Rajoy se refugiaba en un discreto y cobarde segundo plano, ajeno como siempre a aquellos conflictos que le incomoden y a la espera de que el juez Flors (el mismo que instruye la causa contra Camps) le hiciera el trabajo sucio si es que por fin se decide enviar al presidente imputado al banquillo. De este modo, Rajoy, como Pilatos, se lavaría las manos mientras el propio Camps, las circunstancias o vaya usted a saber quien o qué, se encargarían de borrar a este nefasto personaje de las listas electorales de los populares.


González Pons está a la que caiga

En Alzira, como único representante de la cúpula nacional popular, Esteban González Pons ofreció todo su apoyo –y el del partido- al presidente valenciano diciendo no entender como la Fiscalía le investigaba “por cuatro corbatas […] cuando no dice ni mu de los dirigentes socialistas [porque] para los fiscales, los españoles no todos somos iguales ante la ley”. Don Esteban, don Esteban, cuan sibilino y hábil puede ser usted y con que gracia sabe posicionarse al lado de un claro perdedor por si, llegado el caso, cayera en desgracia y le tocara en suerte ser el elegido para ocupar su puesto.


Rita y Cotino contra la Fiscalía

En Valencia, Rita Barberá, que no tenía previsto en su agenda acudir a Alzira, cuestionó esa misma mañana de sábado en una rueda de prensa, la independencia del poder judicial y exigió “un debate para darle una vuelta a la independencia de la Justicia”.
Por otro lado, el conseller Juan Cotino escribió inmediatamente en su blog que "No hay pruebas, no hay ni un sólo papel que acuse a Francisco Camps, pero la Fiscalía de Rubalcaba entra en campaña y volvemos a la manipulación, a la mentira y a la falsedad".


Cospedal prende la mecha y el PP valenciano reacciona

Tras un agitado fin de semana en el que (según fuentes próximas a la cúpula del PP) Valencia y Génova habrían mantenido tensos y estrechos contactos tras el jarro de agua fría que supuso la decisión de la Fiscalía Anticorrupción, el comité electoral del PP valenciano (tras presionar con insistencia a Rajoy) se reunió con carácter urgente a última hora de la tarde del día de San Valentín e hizo pública su decisión de designar a Francisco Camps como candidato, sobre todo después de que esa misma mañana María Dolores de Cospedal sembrara dudas sobre el futuro político de Camps al declarar que aunque es el "mejor candidato [todavía] no está señalada la fecha para designarlo”. 


Apenas se hizo pública la designación de Camps como candidato a presidente de la Generalitat por parte del PP valenciano, comenzaron a llover comunicados de dirigentes populares regionales ratificando la decisión y congratulándose de una noticia sobre la que, hasta ahora, Génova aun no se ha pronunciado.


¿Es políticamente correcto que Camps sea candidato?

Hoy por hoy, la marca de la Comunidad Valenciana se ha convertido en un sinónimo de corrupción por mor de ciertos personajes que, por citar solo un ejemplo, han sido capaces de amedrantar a mas de un juez y han salido indemnes de delitos por obra y gracia de la prescripción de los mismos. Sinónimo también de despilfarro cuando son tantos los millones de euros que se han desperdiciado en fastos impropios de una comunidad deficitaria en servicios y derechos sociales tan básicos como la sanidad o la enseñanza. Sinónimo de amiguismo cuando su mas alto dignatario, y en teoría el mas honorable de los valencianos, no se ruboriza al reconocer como “amiguitos del alma” a delincuentes a quienes “quiere un huevo” y a los que declara sin pudor que “lo nuestro es muy bonito”.

Aunque en política es habitual que cada cual arrime el ascua a su sardina con tal de no reconocer nunca un error (una táctica común a todos, absolutamente todos los partidos), el esperpento en que Francisco Camps y sus acólitos han convertido la Comunidad Valenciana no debería saldarse mas que con el procesamiento de su presidente autonómico y la aplicación de la pena que por ley se le imponga por sus (presuntos) delitos.


Un desalentador panorama

Así planteado, el panorama no puede ser mas desalentador un país donde la derecha mediática, y hasta parlamentaria, echa todo la culpa de una crisis económica internacional al partido en el poder. Un país donde la oposición, patriota por definición, asegura tener recetas mágicas para resolver esa crisis mientras su líder aguarda sentado a la puerta de Génova hasta ver pasar el cadáver de su enemigo o, lo que es mismo, a no hacer nada hasta que le corresponda recoger las ruinas de lo que quede de esa España a la que tanto dice amar.

Y mientras esto ocurre, un atajo de corruptos campa a sus anchas burlando a la justicia y dilatando tiempos con tal de sobrevivir al amparo de las triquiñuelas legales que les brinda un sistema democrático que mas de uno aboliría si tuviera en sus manos la posibilidad de hacerlo.

Lo triste es que no existen profesionales de la política, todos ellos políticamente correctos que los hay y muy buenos en todo el espectro ideológico que sean capaces de resolver una situación en la que, con toda seguridad, no es la derecha, el centro ni la izquierda quienes están fallando ni quienes puedan aportar soluciones. Tal vez nos hallemos ante un sistema que se está desmoronando por ineficiente e ineficaz mientras la banca sigue declarando escandalosos beneficios al tiempo que el paro no s castiga sin piedad. Y es que, tristemente, al igual que ocurre en los casinos, la banca siempre gana, pues cuando su gestión es incompetente, papá Estado está ahí, generoso, solícito y dispuesto a echar una mano e inyectar una dosis de moral.
Todo esto mientras una plaga de corrupción y delincuencia institucionalizada en la clase política sigue sin resolverse por miedo a enfrentarse a una progenie política que mantiene su estatus de casta tan privilegiada como intocable.


Colofón

Así planteada la situación, es de pura lógica pensar que el próximo mes de mayo, la ciudadanía, al menos la ciudadanía valenciana, reaccionará con energía y resolverá en las urnas una situación que desafía a la razón y cuya reparación inmediata clama al cielo con una prioridad tanto de justicia como de supervivencia.

Sin embargo lo cierto es que, aunque parezca kafkiano e inverosímil, dentro de tres meses, un cadáver político que hace tiempo perdió la noción de la realidad, ganará de nuevo las elecciones autonómicas valencianas apuntalado por los turbios intereses de unos grises grupos fácticos que le han subido a la grupa de un caballo ganador, igual que ocurriera siglos atrás cuando el Cid Campeador, también cadáver pero tal vez mas digno, derrotaba en Valencia a los moros.

¿Podría alguien explicar que es lo que está pasando?

viernes, 11 de febrero de 2011

UNA ESCULTURA POR LA CONCORDIA INTERRRELIGIOSA





Como bien saben los lectores de mi novela El Legado de un Titán, entre muchas otras temáticas, el relato plantea el sueño de uno de sus protagonistas consistente en la utopía de un hipotético ecumenismo que uniera las tres religiones abrahámicas, a saber: judaísmo, cristianismo e islam.

En relación a este aspecto de la obra quisiera destacar que hace poco mas de un año, en Buenos Aires, se inauguró la escultura “Convivencia y Paz”, obra de la artista francesa Francoise Bitonen, en la que la Estrella de David, la Media Luna y la Cruz se fusionan en un anhelo de hermandad, respeto y tolerancia sin que cada uno de estos símbolos pierda un ápice del individualismo que caracteriza las esencias de cada una de las creencias que representa.



Independientemente del cuestionable valor estético de la obra, resulta esperanzador un homenaje como este que repudie algunas lacras de la humanidad tales como la segregación racial, las guerras religiosas, los genocidios, el holocausto y cualquier tipo de fanatismo en contraposición a la esperanza de un diálogo fructífero que fomente la armonía entre todos los seres humanos mas allá de sus orígenes, identidad, condición y credo.

domingo, 6 de febrero de 2011

RAJOY RECONOCE SU INEPTITUD PARA LEERSE A SI MISMO





Aunque todos podemos equivocarnos, resulta bochornoso, estrambótico y hasta delirante que el señor Rajoy lleve tanto tiempo confuso y desorientado en sus intervenciones públicas. En una reciente entrevista televisiva fue incapaz de contestar a algo tan simple como las medidas que piensa adoptar su partido (¿existirán realmente esas medidas?) para acabar con el paro juvenil y justificó su silencio confesando su ineptitud para leer algo que él mismo había escrito.



RAJOY RECONOCE SU INEPTITUD PARA LEERSE A SI MISMO


Cuando el pasado martes Mariano Rajoy se quedó en blanco durante una entrevista en una cadena televisiva de sesgo conservador, mudo de palabras y estéril de argumentos al no entender siquiera su propia letra cuando intentaba responder una pregunta que conocía de antemano, confieso que sentí pánico al imaginar que ese señor de barba canosa y con serios problemas de dicción pueda presidir un consejo de ministros mientras intenta descifrar un orden del día manuscrito que previamente haya garabateado en media cuartilla.



Una situación vodevilesca


El primer día de febrero del año en curso, durante una amigable entrevista en la cadena Veo7, con Pedro J. Ramírez como maestro de ceremonias, el eterno aspirante y candidato popular Mariano Rajoy pasó un morrocotudo apuro al ser incapaz de descifrar su propia letra en la chuleta donde tenía la respuesta a una pregunta pactada sobre la postura del PP ante el desempleo juvenil.



Una niña de Rajoy crecidita


Una joven estudiante de Administración y Dirección de Empresas que formaba parte del público fue la encargada de formular una pregunta clara y concisa al líder de los populares: "Yo voy a votar al PP porque confío en que usted tomará medidas para que los estudiantes, cuando acabemos la carrera, tengamos asegurado un puesto de trabajo". Dicho esto, la muchacha tomó aire y expuso la cuestión: “¿Qué medidas incluye en su programa para crear empleo y, en segundo lugar, qué medidas incluye para apoyar a los jóvenes emprendedores que no tienen acceso al crédito?.

Cuando parecía que Mariano Rajoy iba a salir airoso ofreciendo una erudita y ensayada respuesta, se quedó entre perplejo y ausente mientras consultaba un papel que llevaba en las manos; titubeó, mantuvo un prolongado e incómodo silencio y acabó confesando sin tapujos: "Me ha pasado una cosa verdaderamente notable. Que lo he escrito aquí y no entiendo mi letra".



¿Inepto, despistado o ambas cosas?


Admitir que no entendía lo que él mismo había escrito fue todo un reconocimiento de ineptitud que podría explicar la constante ambigüedad y falta de concreción y de propuestas de este político así como sus eternos silencios y esa incapacidad para actuar con energía que, eufemísticamente, algunos interpretan como la estrategia de un gallego prudente que actúa siguiendo sus propios tiempos.


¿Sufrirá el señor Rajoy algún raro síndrome que explique, por ejemplo, su falta de autoridad para atajar situaciones tan graves como la epidemia de corrupción que hace tambalear los cimientos del partido que preside?



El síndrome Rajoy


Tal vez el señor Rajoy padezca ese trastorno especifico de la escritura conocido como disgrafia, un proceso que con frecuencia se relaciona con la dislexia y que en ningún caso debería ser preocupante (muchos genios de la historia como Beethoven, John Lennon, Louis Pasteur o Scott Fitzgerald han sido disléxicos) si no fuera porque, en el caso del dirigente popular, parece ir asociado a unos síntomas -hasta ahora considerados como despistes- que tal vez apunten a un proceso de mayor envergadura que podría desaconsejar que Mariano Rajoy accediera a un cargo público de responsabilidad como la presidencia del gobierno de una nación.



Galería de despistes memorables


Tirando de hemeroteca es fácil encontrar un sinfín de anécdotas que han hecho de Mariano Rajoy el político mas proclive al despiste de la historia de nuestra reciente democracia.


1-Cuando el pasado verano el presidente del PP se despidió de sus seguidores con un videoclip grabado antes de iniciar sus vacaciones, lo hizo mientras viajaba en un coche sin llevar abrochado el cinturón de seguridad y en plena campaña de concienciación ciudadana por parte de la DGT. Fue undespiste muy criticado que obligó a su jefe de gabinete a emitir un urgente comunicado de enmienda: "Normalmente [Rajoy] es muy cuidadoso con el cumplimiento de las medidas de seguridad”.


2-En otra ocasión, cuando Rajoy salía de los estudios de la televisión autonómica catalana, se montó en un coche que no era el suyo sino el del secretario general de los socialistas valencianos Jorge Alarte. “Al menos -comentó con sorna un dirigente popular- no le ha dado por subirse al coche de Camps”. Y cuanta razón llevaba quien esto dijo, pues imaginemos el soponcio de don Mariano si se hubiera visto en una limusina sentado al lado del presidente de los valencianos mientras un cámara inmortalizaba su reencuentro haciendoles la foto que tantos meses se intentaba evitar desde Génova.


3-Pero aun hay mas. El pasado 3 de diciembre, en plena huelga encubierta de los controladores aéreos, el presidente de los populares se quedó atrapado en el aeropuerto de Lanzarote y al ser abordado por un grupo de periodistas, Rajoy afirmó ignorar si el conflicto era "de los controladores, del Gobierno, del Gobierno y los controladores, de AENA o de quién es el conflicto".


4-A esta antología de despistes deberíamos añadir una reciente y garrafal confusión (sobre todo por el tenso ambiente que se respiraba en el PP asturiano tras la espantada de Cascos) cuando Rajoy confundió el apellido de la candidata del PP de Asturias Isabel Pérez Espinosa al asegurar que estaba “muy orgulloso de la señora Fernández ”, una candidata cuyo apellido debería tener mas que claro sobre todo cuando la había preferido descartando la candidatura de Álvarez-Cascos.



Preocupante falta de memoria


Pero no todo son despistes en el supuesto y extraño síndrome que tal vez afecte –Dios no lo quiera- al líder de la oposición. También son patentes muchos síntomas de un trastorno de la memoria que con frecuencia se han plasmado en sonados olvidos, por ejemplo cuando Mariano Rajoy fue incapaz de recordar lo que había votado en el Congreso en relación con la Ley Antitabaco. Dijo Rajoy en una entrevista concedida a RNE: "Nosotros no hemos votado la Ley Antitabaco. Creo que nuestra posición fue de abstención", cuando lo cierto era que su partido había votado a favor de admitir a trámite la iniciativa en junio así como también a favor del dictamen de la ley en la Comisión de Sanidad en la votación celebrada en el mes de octubre.



Preguntas cruciales


Ante este alarde de despropósitos rayanos en la chanza y el chascarrillo se impone una serie de preguntas que sin duda preocupan a quienes nos tomamos la politica en serio –o al menos lo intentamos- e intentamos confiar en los políticos que administran nuestro presente y futuro.


¿Realmente es Mariano Rajoy el político mas adecuado como candidato y alternativa a la Presidencia de Gobierno?


¿Resulta creíble que este señor sea capaz de resolver el problema del paro después de lo visto y oído en Veo7?


¿Si Mariano Rajoy se azoró de tal modo ante la pregunta de una joven que aseguraba que le iba a votar, hasta donde podría llegar su atarantamiento si se viera ante un conflicto real, estuviera acosado por la oposición y, sobre todo, se encontrara en pleno ejercicio de unas funciones de envergadura como las inherentes a la presidencia del gobierno de España?.



Colofón


¿Es este el gran estadista que antes de dos años tiene que sacarnos de la crisis?

jueves, 13 de enero de 2011

La absolución de Carlos Fabra





El pasado 29 julio escribí para El Plural un artículo en el que desaprobaba que los abogados de Carlos Fabra basaran la defensa de su cliente en la prescripción de los presuntos delitos que se le imputaban (tráfico de influencias, cohecho continuado y fraude fiscal) y no en demostrar su inocencia. Transcurridos cinco meses, la Audiencia Provincial de Castellón ha decidido archivar las causas de cuatro de los cinco delitos fiscales por los que estaba imputado con lo que, esta vez sin necesidad de poseer décimo alguno, a Fabra le toca de nuevo el Gordo.

Euforia en el PP
Esteban González Pons consideró la decisión de la Audiencia castellonense como “una buena noticia para la presunción de inocencia que se ve representada y consagrada en la figura de Carlos Fabra”.

Por su parte, Ricardo Costa dijo que “siempre hemos defendido la presunción de inocencia y es una satisfacción que los tribunales le hayan dado la razón al PP y a la justicia”.
Más lejos fue el coordinador general del PPCV, Alberto Fabra, al afirmar que “la justicia ha hablado y ha dicho que Carlos Fabra es inocente” y exigir que los socialistas pidan ahora “perdón a Fabra”.

Sólo prescribe lo que ha existido
Ante tal derroche de euforia podría parecer que Fabra hubiese limpiado su imagen, despejado las dudas que ensombrecen su honorabilidad y probado al fin su inocencia cuando lo cierto es que solo ha recurrido a una argucia que le libra de rendir cuentas ante la ley muy a pesar de que la prescripción de sus [presuntos] delitos no haga más que ratificar que éstos existieron.

Inocente y casi mártir
Un día después de que se archivaran las causas, Carlos Fabra compareció ante los medios y exhibió el auto que le exoneraba como el trofeo de quien ha sufrido una persecución política y judicial que "ha estado muy por encima de lo que puede soportar una persona" tal y como él mismo declaró.

La cohorte de incondicionales que le acompañaron en la rueda de prensa le ovacionó en varias ocasiones mientras Fabra consideraba "probada" su inocencia al asegurar que "ha quedado claro que no existían esos presuntos delitos que se me imputaban"

Fabra se mofa de jueces y fiscales
Según Fabra, el carpetazo de la Audiencia demuestra su inocencia y confirma su "total absolución", “y si esto ha sido posible es porque tanto el juez como el fiscal no han hecho bien sus deberes y han dejado pasar el tiempo [permitiendo que los delitos prescribieran]”.
Resulta indignante que un alto dignatario que representa a la ciudadanía se jacte en su mofa, juegue con la justicia y "confunda" la prescripción de un delito con la inexistencia del mismo poniendo en tela de juicio las normas éticas que tendrían que regular la permanencia o no en el poder de determinados políticos en determinadas circunstancias.

¿Es Fabra un hombre honrado?
A cualquier ciudadano que muestre algo de interés por conocer la verdad sobre la culpabilidad o la inocencia de Carlos Fabra no lo quedará más remedio que conformarse con lo que le dicten las apariencias a pesar de que no debería conceptuarse a nadie solo por su imagen (por muy sugestiva que ésta sea y por muy tentador que resulte hacerlo), su inusual suerte con la lotería, su facilidad para amasar fortunas o su habilidad para acceder y mantenerse en el poder. Tampoco nadie tendría que ser señalado por la frecuencia con que visite los juzgados, porque se le atribuyan varios [presuntos] delitos o porque milite en un partido donde la honorabilidad de sus líderes sea cuestionada con demasiada frecuencia.

Sin embargo, y a pesar de que “estar imputado” no equivalga a “ser un delincuente”, la pregunta que encabeza este apartado es una realidad que desde hace años va de boca en boca a la espera de una respuesta clara y contundente.

La imputación como modus vivendi
Estar imputado es una situación que tendría que infundir más respeto a algunos habituales de los juzgados que trivializan sus imputaciones y las contemplan como algo normal que ni les preocupa ni les interfiere en lo cotidiano.
Quienes así piensan deberían considerar que a una imputación se llega por circunstancias que van más allá del capricho de un fiscal o las paranoias invocadas por algunos [presuntos] delincuentes.

Presunción de inocencia versus dimisión y/o suspensión cautelar
Los que reiteran que “estar imputado no significa nada” son unos perfectos irresponsables como también aquellos dirigentes políticos a quienes no parece importar que altos dignatarios de su partido estén imputados por graves delitos y los mantengan en sus puestos invocando a la presunción de inocencia no como un derecho, que lo es, sino como la coartada que maquilla su ineptitud y falta de autoridad para resolver situaciones delicadas.
Éticamente, la presunción de inocencia tendría que ir de la mano de algunas medidas tan saludables como la dimisión digna o la suspensión cautelar de funciones siempre que quede en entredicho la honorabilidad y se cuestione la permanencia en su cargo de un representante de la ciudadanía.

Un especial toque de gracia
Hay cierto algo en la forma de actuar y hasta en la singular y oscura estética de Carlos Fabra, que roza el paradigma de lo impropio de alguien de quien se espera que sea honrado y modélico. Sin embargo se le aprecia tambien un “toque” especial que curiosamente comparte con ese compañero de imputaciones y sufrimientos llamado Francisco Camps.

Ambos políticos, a pesar ser denostados por un amplio sector y de estar en el centro de la diana donde sus oponentes –y hasta algunos correligionarios- les lanzan dardos envenenados, son dos triunfadores natos y reincidentes a quienes las polémicas y las sospechas les dan alas para escalar puestos en un escalafón donde las reglas parece ir en sentido inverso a la lógica y en detrimento de los valores éticos tradicionales.

Colofón
En una situación de crisis como la que vivimos (tanto de valores como puramente económica) y en la que el desencanto le gana terreno a la ilusión mientras la confianza en la clase política cae en picado, resulta curioso que dos personajes como Fabra y Camps (hay muchos más, que nadie lo dude) salgan airosos de vituperios y enjuiciamientos y triunfen en las urnas al amparo de un sistema que les afianza cada vez con más fuerza en la cúspide del poder. Si alguien lo entiende sería de agradecer que intentara explicarlo en este foro.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

REQUIEM POR CNN+






Con el cierre de CNN+ se pierde de uno de los pocos referentes informativos serios y de calidad que durante once años ha aportado profesionalidad y rigor a un panorama mediático en el que hoy proliferan como setas unas tertulias de sesgo fascistoide capaces de manipular cualquier opinión con sus falaces consignas que, a fuerza de ser repetidas (¡ah, cuan sabio era Goebbels!), pueden convertir el mas abyecto sofisma en una verdad absoluta.



CNN+ le pasa el testigo a “Gran Hermano”


Es mas que significativo que la desaparición de CNN+ coincida con un panorama mediático –especialmente televisivo- en el que escasean los verdaderos programas informativos y los debates sociopolíticos serios y plurales al tiempo que prolifera una programación teñida de amarillo en la que la veracidad rinde pleitesía al morbo y el sensacionalismo campa a sus anchas en un permanente atentado anticultural del que solo se salvan muy contadas excepciones (y CNN+ era una de ellas).
Resulta también significativo, y hasta patéticamente premonitor, que el hueco que deja en el dial la defenestrada cadena televisiva informativa del grupo Prisa será ocupado en breve por una emisión ininterrumpida de 24 horas diarias dedicada a ese exitoso reality show llamado “Gran Hermano”.



Cuando la información veraz y plural no resulta rentable

Para entender el porque del cierre de CNN+ deberíamos remontarnos a diciembre de 2009 cuando la cadena privada Cuatro se fusionó con Tele 5 o, dicho de otro modo, la licencia de TV en abierto de Prisa –acuciada por unas pérdidas generadas por su mala gestión- fue comprada por Mediaset, el conglomerado audiovisual que preside el polifacético Silvio Berlusconi.

Ahora, un año después de la fusión, y ante el hecho probado de que CNN+ no cubre las expectativas de sus nuevos propietarios, la cadena se ve forzada a desaparecer tras haber sido durante mas de una década un digno exponente del periodismo como instrumento de información y análisis crítico.

Sea como fuere, y desafortunadamente para quienes amamos, defendemos y exigimos una información libre, justa y plural, con la defenestración de CNN+, la ciudadanía recibe un duro mazazo en su derecho, y por qué no decirlo, en su obligación a estar veraz y pluralmente informada.


¿Un Tea Party a la española?

Curiosamente, mientras todo esto ocurre, comprobamos como la información televisiva española depende cada vez más de un sector del capital privado que ha invertido en varias cadenas televisivas que han inundado la programación con unos debates políticos de ideología ultraconservadora que no solo rozan el límite de lo antidemocrático sino que alientan y difunden un discurso sustentado en la demagogia mas manipuladora, zafia y populista.

El caso es que desde hoy, CNN+ pasa a engrosar el archivo de la nostalgia y deja de ser ese oasis que siempre estuvo ahí cuando, hartos de programaciones convencionales, sensacionalismos, informaciones tendenciosas y mediatizadas o publicidad tediosa y machacona, buscábamos ese poco de aire fresco que CNN+ siempre nos brindaba y nunca llegó a defraudar mas que a los adictos a la telecaverna y a todos aquellos que incapaces de vivir en una auténtica democracia.


Despedidas tristes y reacciones al cierre de CNN+

Aunque especialmente emotivas han sido las despedidas de los responsables de los distintos programas que día tras día han puesto su profesionalidad al servicio de una vocación periodística que siempre ha apostado por la veracidad y la información plural, a estos serenos adioses de unos auténticos pesos pesados como Iñaki Gabilondo, José María Calleja, Antonio San José o Concha Boo (por citar solo a cuatro de entre muchos) se ha sumado la activa y activista reacción de quienes han promovido una recogida de firmas a la que se han adherido miles de representantes del periodismo escrito, radiofónico y televisivo, el mundo del teatro, la cultura, las artes en general así como también de la política, sindicatos, organizaciones cívicas y ciudadanos en general que han mostrado su desacuerdo porque una mala gestión (“no nos encontramos ante un problema de reducción de costes sino de inviabilidad de la cadena”, aseguraron fuentes de CNN+) o una simple baja rentabilidad se haya cebado con un bien tan escaso como es el periodismo profesional, digno y veraz.